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Testimonio: Lizeth

El desorden social y político; factor para la emigración Colombiana


A raíz de la situación conflictiva que se vive actualmente en Colombia, diversas personas se han visto obligadas a salir de este país por temor a ser víctimas de violencia o incluso asesinato. A esto, se le suma la precariedad laboral que dicho país latinoamericano alberga, aspecto que se refleja en la creciente ola de emigración colombiana durante el 2022 hacia diversos lugares, pero siendo los Estados Unidos el principal destino para muchos.


Lizeth, una mujer de veintisiete años se suma a esta lista de personas colombianas que han tenido que emigrar hacia los Estados Unidos, a causa de este panorama crítico en su país de origen: consentimos la idea de venirnos junto con mi hermana, su esposo y sus hijas debido a que habíamos recibido amenazas de muerte e intentos de extorsión. De acuerdo con Lizeth, la situación en Colombia es cada vez más intensa debido a un desorden social y político, lo cual ha afectado a gran parte de la población, quienes realmente salen huyendo de su país por el miedo fundado.


El año pasado (2022) le llegó a mi mamá una supuesta carta de citación para un refuerzo de la vacuna COVID-19. Digo “supuesta” porque todo fue muy extraño y dudoso. En la carta citaban a mi mamá para que acudiera a un determinado lugar, pero únicamente a ella, sin compañía alguna y a determinada hora.


Durante varios días la familia siguió recibiendo esto tipo de “citaciones” no oficiales en donde cada vez la forma de dirigirse hacia ellos fue más abrupta y ruda. A tal grado de incentivar el temor, incluso para salir a hacer sus actividades, afectando la economía familiar, pues la madre de Lizeth solventaba los gatos por medio de la venta de tamales en Florencia, Caquetá.


Fue el 28 de septiembre del 2022 cuando Lizeth y su hermana emprendieron la salida de Colombia hacia los Estados Unidos, primero hacia Cancún, México para después volar hacia Tijuana, ciudad fronteriza con EUA. Sin embargo, en el aeropuerto de esta última ciudad mexicana la familia fue detenida por agentes de migración: fuimos detenidos el primero de octubre, pero mi hermana, sus esposo y sus hijas fueron liberados al día siguiente, lamentablemente no fue así conmigo y estuve diecisiete días en detención.


Al referirse al tema de su detención por parte de los agentes de migración en México Lizeth lo califica como algo poco claro y discriminatorio, pues el trato hacia diversos migrantes sudamericanos fue descortés e indiferente: En los papeles sobre mi detención está escrito que a mí me agarraron intentando cruzar la frontera para justificar la acción de haberme detenido sin darme información del porqué, pero realmente eso no fue así. A mí me detuvieron en el aeropuerto de Tijuana sin preguntarme qué hacía en México, únicamente por ser de otro país. Ni tiempo me dieron para explicar mi situación.


Debido a esta desinformación sobre su detención así como la rapidez efectuada para el traslado de diversos migrantes por parte de los agentes de detención en México, Lizeth desconoce la ubicación exacta del sitio en el que estuvo y el nombre de este. Menciona que después de ser detenidos fueron trasladados en autobuses hacia este lugar que quedaba a quince minutos, aproximadamente, del aeropuerto de Tijuana.


Al llegar al centro de detención en Tijuana los detenidos fueron separados por géneros: hombres y mujeres. El espacio en donde permaneció Lizeth era un salón grande con bancas de cemento alrededor que la gente usaba para dormir y el cual estaba techado, de manera que durante esos días nadie tuvo acceso a ningún espacio abierto. La única parte que estaba separada con muros era el baño. No había celdas, así que todas las mujeres dormían en el suelo o en las bancas de cemento. Había unas colchonetas, pero eran muy delgadas y se podía sentir el frio a pesar de ponerlas en el suelo:


Sentíamos que el tiempo transcurría muy lento, nos quitaron nuestras pertenencias y no teníamos acceso a nuestros celulares más que algunos minutos al día para comunicarnos con nuestros familiares. Se escuchaba mucha bulla siempre, la gente se inventaba pelotas con bolsas para jugar futbol y así entretenerse. En total éramos cincuenta y ocho mujeres en aquel lugar.


Sin el acceso a la información sobre su caso la incertidumbre es algo presente en los centros de detención, debido a que no saben cuándo serán liberados, haciendo, así, más difícil su estadía: después de esperar días o semanas te puede llegar una documentación en donde se menciona las dos opciones que tienes para tu caso: ser deportado o solicitar un amparo a través de un abogado.


Con ayuda de sus familiares Lizeth reunió la cantidad de $1300 dólares para efectuar su proceso de amparo junto con un abogado. El procedimiento demoró cuatro días, y a pesar de ser una cantidad de dinero con la que no contaba su principal temor era ser deportada, pues le mencionaron que no siempre los enviaban hacia sus países sino a Guatemala: esto fue más de lo que pagamos para irnos de Colombia a Cancún, pero hubiera sido peor ser deportada a un lugar desconocido cuando ya teníamos la mitad del camino hecho, me daba miedo los riesgos que esto podía implicar. Sin duda todo esto es un gran negocio para ellos.




El ocho de noviembre Lizeth se entregó a detención inmigratoria de EUA, quienes la canalizaron a un Centro de Detención en donde, afortunadamente, sólo permaneció seis días debido a que le asignaron una fianza para poder ser liberada: por una parte, me sentía tranquila de cada vez estar más cerca de mi objetivo.


En México escuché muchos casos, demasiados, sobre mujeres cubanas que habían sido secuestradas. Historias verdaderamente terribles, algunas lograron escapar, pero de otras nadie sabe. Ahora sólo me quedaba esperar si me daban fianza en EUA para salir.

Sin embargo, al momento de que le fue asignado el monto de su fianza Lizeth tuvo que pedir ayuda nuevamente, pues el viaje por México la había dejado sin dinero. Yo no sabía qué iba a hacer, ya tenia la fianza asignada pero no tenía la cantidad de dinero para pagarla. Por un momento pensé que iba a tener que esperar a que mi familia me ayudara a pagar esto.


Recuerdo que estaba muy angustiada, pero un día mi compañera de celda se me acercó y me dijo: “tranquila, hay forma de salir rápido de aquí, mira, ellos han apoyado a muchas chicas a salir últimamente”. Me dio el número de Subversivo y gracias a Dios todo se efectuó muy rápido. Es triste saber que hay gente que puede pasar incluso seis meses ahí.

Si bien el destino de Lizeth al inicio de su viaje era llegar a California, esto cambió debido a que su hermana no podía apoyarla con los gatos, por lo que tuvo que recurrir a un amigo para poder llegar a Nueva York, en donde actualmente vive. Por su parte, el resto de su familia se encuentra en San José, California, incluidos sus papás, quienes llegaron a EUA recientemente.


La idea es lograr instalarnos, estar al tanto de nuestro proceso migratorio aquí, seguir los pasos y esperar nuestra audiencia. Lo mejor sería estar todos juntos, en la misma ciudad, para apoyarnos como familia, pero por ahora tenemos que esperar que todo marche adecuadamente y hacer un esfuerzo en lo que te adecuas a un estilo de vida diferente, pero siempre con esfuerzo y trabajo.


Agradecemos a Lizeth por acceder amablemente a tener esta entrevista y poder contar su historia migratoria. El equipo de Subversivo sabe que detrás de cada detención existe razones, motivos y deseos por parte de las personas migrantes y sus seres queridos. Si usted tiene a algún ser querido detenido por inmigración por favor comuníquese con nosotros al (888) 904-6813 y con gusto un asesor le brindará el acompañamiento necesario para su caso.


Subversivo US Immigration Bond: ¡subvirtiendo un sistema injusto para situarse del lado de la esperanza!

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