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Testimonio: Franklin


Largo camino: una historia sobre la migración forzada nicaragüense.


El tiro libre rebota en el aro y cae en las manos de un hombre alto con ojos oscuros, mediante señas indica a su compañeros subir hacia el otro lado de la cancha de baloncesto mientras él esquiva a los contrincantes y pasa el balón a Franklin. La jugada se logra con un tiro de tres puntos de Franklin, canasta limpia, todos sonríen y siguen en el juego.

Franklin se muestra tranquilo durante el juego, pero la noche anterior observó como tres de su amigos lograron salir del Centro de Detención de Otay Mesa en San Diego Ca. El día anterior Damián e Ishab, ahora sus mejores amigos tampoco están, la angustia comienza a surtir efecto cuando ve a los suyos partir y él se queda.

Mientras recibe el balón para el próximo saque, el sudamericano recuerda su natal Nicaragua y su ciudad Managua. Por momentos extraña este lugar, pero sabe que no volverá y que ahora su destino pende de un hilo, y de la resolución que le den por parte de migración en Estados Unidos.


Franklin es un hombre de cuarenta años. Su rostro es amable y su voz pareciera la de un locutor o actor de doblaje profesional: tiene excelente dicción y sonoridad.

Yo salí de mi país el 8 de agosto debido a la situación política decadente de ahí. El gobierno ha hecho un sinnúmero de persecuciones y amenazas a gran parte de la población, únicamente por ser de oposición, es decir, por pensar distinto y apoyar causas del pueblo.


De acuerdo con Franklin, en entrevista con Subversivo, el caos se desató en Nicaragua a partir del 2018, bajo las órdenes de Daniel Ortega, actual presidente desde hace veintiséis años y líder del Frente Sandinista de Liberación Nacional. Tanto miembros del FSLN como del CPC (Consejos del Poder Ciudadano) son agentes que se han encargado de amedrentar la libertad de los ciudadanos nicaragüenses, ya sea golpeando estudiantes, ancianos o población en general. Estas personas han hecho que vivir en Nicaragua sea una batalla contra el temor.


Antes de migrar hacia los Estados Unidos, Franklin menciona cómo era su vida en su país: Yo trabajaba con una prima, en un medio llamado “Nicaragua investiga”, era chofer. Ahora ese medio dejó de transmitirse en televisión por las complicaciones políticas, así como las represalias, ahora se mantiene vía streaming, mi prima lo dirige.


Fue en el 2018 cuando Franklin sufrió agravios por parte del FSLN, quienes comenzaron a investigarlo debido a su participación en distintos eventos de causas sociales: yo los veía a fuera de mi casa, con cartulinas que decían “te vamos a matar, golpista” o con fotos mías marcadas con la bandera del FSLN. Querían exterminarme.


En palabras de Franklin estas afectaciones tuvieron su origen cuando su mamá, su hijo y él asistieron a la marcha llamada “La madre marcha”, la cual fue una manifestación que se realizó en Managua con la finalidad de que todas las madres expresaran su dolor debido a la masacre que se realizó contra estudiantes en abril del 2018. En este movimiento participaron también estudiantes y personas de oposición contra el gobierno del presidente Daniel Ortega. Durante este evento la policía nicaragüense intervino y trató de frenar la manifestación, fue aquí en donde Franklin y su hijo fueron golpeados. A partir de este momento, Franklin y su familia fueron vigilados y amenazados en repetidas ocasiones por parte del gobierno sandinista.


Yo jugaba baloncesto en varias ligas locales, sabía que me estaban buscando por lo cual tenía que estar moviéndome de domicilio constantemente. Conseguí un empleo en una empresa de seguros, entraba a las seis de la mañana y cuando salía del trabajo, en la tarde, le marcaba a mi novia para que estuviera atenta y me abriera la cochera de mi casa y así no ser advertido.


Todo marchaba bien hasta el día en que tuvo que ir a tomar unas fotografías a un evento por parte de su trabajo, ahí se percató que había elementos de FSLN quienes estaban con banderas. Franklin quiso pasar desapercibido, pero lograron detectarlo, le quitaron su celular, pero pudo escapar del lugar. Al día siguiente, su jefe – quien también es su amigo del baloncesto – le comentó que el FSLN se había puesto en contacto con la empresa para pedirles datos y capturarlo.


Al día siguiente hablé con mi jefe Carlos “con el perdón, le dije, yo no pienso volver a la empresa”, me han amenazado de muerte y ahora saben para quien trabajo. Su jefe le comentó que en efecto el FSLN le ordenó no contratarlo más y también hacerlo firmar una renuncia, el plan consistía en citarlo en la empresa para ahí capturarlo. Para ese momento Franklin ya había reflexionado sobre la posibilidades que tenía, la única alternativa: huir de su país.


Le dije a mi jefe que avisara que iría a firmar mi liquidación con la empresa el día 09 de agosto, para así yo poder efectuar mi salida un día antes y evitar ser capturado. Mi jefe se comunicó conmigo después, me avisó que el FSLN efectivamente se había presentado en la empresa con órdenes de capturarme, “te buscaban para matarte”, me dijo mi jefe Carlos y finalizó, “por tu bien, no vuelvas nunca más”.


El proceso de migración:

El 08 de agosto de 2021 Franklin emprendió su salida de Managua hacia Guatemala. En Tecún Umán (Guatemala) partió hacia Tapachula (ciudad fronteriza mexicana). Antes de travesar la frontera con México, Franklin enfrentó su primer retén en Guatemala realizado por policiales locales quienes amenazaron a los tripulantes con bajarlos del autobús, montarles droga en sus maletas o meterlos presos si no les daban dinero. Ahí le robaron 20 dólares.


Posteriormente viajé en una balsa en el rio hacia México, después caminé aproximadamente tres horas porque no tenía dinero para pagar un “coyote”, es decir, alguien que me pasara a la frontera. Llegué a Tapachula con la finalidad de tramitar un permiso migratorio, pero no pude obtenerlo, me dijeron que me trasladara hacia San Pedro para agilizar este trámite.

Sin lugar a duda el camino hacia Tapachula y luego a San Pedro fue lo peor de mi viaje. Tuve que tomar caminos alternos para bordear los retenes, pero en esas rutas había delincuentes en los montes y la única manera de transporte fue mediante “colectivos” cuyos choferes nos orientaban para no caer en los retenes. Fue algo agotador y difícil.


En San Pedro Franklin logró obtener el permiso migratorio para poder abandonar México por cualquier frontera sin ningún problema, el cual obtuvo a través de la COMAR (Comisión Mexicana de Ayuda a Refugiados), con una duración de siete días. Opté salir de México por Mexicali (ciudad fronteriza con Estados Unidos) y no por las vías usuales (Piedras Negras o Ciudad Juárez), en ese momento temía ser amedrentado o deportado, además de que mi cuerpo estaba cansado como para cruzar ríos.


Durante su viaje de San Pedro hacia Mexicali en autobús Franklin fue víctima de otros retenes violentos por parte de los agentes del Instituto Nacional de Migración en México: El chofer del bus nos decía “llévense 200 pesos mexicanos y dénselos de una a estas personas y así podrán evitar ser examinados o golpeados”. Así hice, metía el billete en la bolsa de mi camisa y ellos sin quistar los tomaban y se iban.


Sin embargo, en una de estas revisiones una muchacha se puso nerviosa, esto lo alcanzo a percibir uno de estos hombres que nos detuvieron, sacó la pistola y se la puso en la cabeza de ella: “¡por qué te mueves de asiento! ¡qué ocultas!, la insultó, la manoseó, metió mano en su pecho y le quitó como 300 dólares.


Desde San Pedro hasta Mexicali ya no hubo la necesidad de bordear retén alguno, pues Franklin contaba con este permiso migratorio. No obstante, las revisiones por parte de las autoridades mexicanas seguían efectuándose. Franklin pasó un total de cinco días viajando en autobús sin parar hasta llegar Mexicali; el último retén que pasó fue en esta ciudad, en el cual el chofer del autobús advirtió a los pasajeros que se trataba de un retén difícil, y aconsejó esconder muy bien el dinero porque corrían el riesgo de perderlo todo en manos de estas personas.

Yo observé la cortina del autobús de la parte de mi asiento y observé que había un lugar en donde podía meter ahí mis billetes. Sólo dejé conmigo 20 dólares, luego nos bajaron del bus y nos revisaron todo. Algunas personas comentaron a los policías que agentes de migración nos habían quitado dinero, al escuchar esto, los policías se alteraron y se fueron en sus camionetas hacia esa parte que recién habíamos pasado. Sabrá Dios que fue lo que sucedió después.


Tras pasar Mexicali Franklin se entregó en Chula Vista, California. Ahí permaneció en detención por una semana, posteriormente fue trasladado a San Diego, al Centro de Detención de Otay Mesa, en donde permaneció tres meses hasta su liberación.


En Otay Mesa, a diferencia de Chula Vista, las instalaciones son más grandes y mejor acondicionadas, cuentan con televisión, cancha de básquet, tres comidas diarias, cama, acceso al baño y a la ducha. Se pueden comprar artículos en un Quiosco y los detenidos tiene la posibilidad de recibir transferencias de dinero por parte de sus familiares.


En cada Centro de Detención (ICE por su siglas en inglés) cada migrante tiene destinado a un oficial quien se encarga de su caso, dicha persona puede llevar, incluso, más de veinte casos a la vez. Franklin intentó solicitar su liberación bajo palabra en distintas ocasiones, pero esto le fue denegado.


Me enteré de Subversivo a través de unos amigos en Otay, de hecho, también ustedes les ayudaron a ellos a salir de detención. Al principio yo me aferraba a poder salir bajo palabra, sentí mucha angustia y presión mientras veía como todas las personas con quienes convivía ahí se marchaban.


Al final, uno de mis amigos antes de irse me dijo: “Mira, ellos te van a ayudar con la fianza”, lo han hecho con nosotros, seguro que a ti también te apoyan. Le die el número a mi tía que vive aquí en Estados Unidos y la felicidad fue demasiada cuando me dijeron que podía salir porque habían pagado mi fianza. Fue algo inesperado, fue muy rápido y estoy muy agradecido


A pesar de las atenciones que hubo en Detención, no había días en los que la frustración y la tristeza no embargaran a Franklin, quien al estar distanciado de sus seres queridos y sin ninguna certeza sobre su futuro, tuvo que estar a la espera durante tres meses recluido en Otay Mesa: durante ese tiempo aproveché la cancha de baloncesto para estar enfocado en que estaba detenido. Se armaban juegos contra rusos, chinos, de la india y entre los juegos y luego comer con ellos se me iba el tiempo”, menciona.


Actualmente Franklin radica en Soul City, Iowa con su familia. Debido a su situación no tiene empleo y ha preferido respetar las indicaciones y no trabajar de manera ilegal. Su familia continúa en Nicaragua. El día doce de diciembre (día de la virgen) mi familia regaló comida en Managua en nombre de que llegué bien a los Estados Unidos, pero la policía llegó y desmanteló todo. Mis familiares han movido a mi hijo de diecisiete años a otra ciudad, con la esperanza de que pronto se pueda ir a España con un familiar de allá para que esté más seguro.


Franklin continúa en la espera de su fecha de corte, la cual está programada para el día cinco de diciembre de 2023 con la espera de poder obtener una visa de trabajo y poder incorporarse laboralmente e incluso traer a su hijo con él para no perder el contacto.


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